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El ron es un destilado de la caña de azúcar que se produce en tres tipos: ligero, robusto y pesado, cada uno con tres modalidades: blanco, dorado y oscuro, que presentan diferencias notables en color, maduración, aromas y sabores.

Según regulaciones nacionales y regionales, el grado alcohólico mínimo, método de producción, edulcorantes y aditivos permitidos, variará, afectando las características del destilado.

Intentar establecer el origen del ron con cierta pretensión de certeza, no es tarea fácil, ni ajena a controversia. Prácticamente en cada una de las islas del Caribe en las que se produce ron: República Dominicana, Antigua, Cuba, Guadalupe, Puerto Rico, Barbados, Jamaica, Martinica, Santa Lucia, Trinidad & Tobago, entre otras, hay profesionales, historiadores y cronistas de la industria ronera, que reclaman para sí la paternidad del ron.

El aguardiente de caña se comenzó a producir en los trapiches caribeños en el siglo XVI, y muy pronto la bebida espirituosa se popularizó y llegó a consumirse en grandes cantidades en todas las colonias.

Las incursiones de piratas y corsarios ingleses y franceses a las islas del Caribe, acrecentaron la popularidad del aguardiente, que fue transportado de isla a isla y finalmente llevado a Europa, donde llegó a consumirse con mucho entusiasmo en los puertos más importantes de España, Francia e Inglaterra.

Esos viajes transoceánicos, en que se transportaba el aguardiente en barricas de roble, permitieron descubrir que la conservación en maderas y el paso del tiempo, los mejoraba sustancialmente. Este valioso descubrimiento dio lugar al nacimiento y la producción de aguardientes y rones maduros o añejos, que eventualmente se convertiría en una variedad más exquisita y preferida que los aguardientes y rones blancos originales.

Pedro Ramón López Oliver.
Director General
Oliver & Oliver